Menudo veranito no hemos parado por casa, con las ganas que tenía yo de casa. Pero bueno la peque se lo está pasando fenomenal y ha espabilado aún más si cabe. La piscina ya le encanta y no veáis como cuesta sacarla. Y con su primo Pablo se lo ha pasado genial, ¡menudos terremotos!
En las ferias del pueblo ,era la primera vez que veía unas y se volvió loca, luego le decías ¿vamos a las ferias? y se iba corriendo a la puerta de la calle, jeje.
Flipando con las atraciones.
En el tranvía para ir a la playa, le gusto muchísimo la experiencia cuando parábamos en un semáforo decía ¡vamos! y cuando se cansaba preguntaba todo el rato ¿ya?.
Los peces la enloquecieron aunque al final ya estaba agotada. Pero mereció la pena ir al oceanográfic
En la playa, la arena le gustó a la primera, pero a las olas tardó en cogerles el gustillo. Eso sí una vez que empezó a jugar a pillarlas, no había quien la sacara y como encima el agua estaba calentita...
Otro descubrimiento, como te descuides se ducha e inunda el baño.








No hay comentarios:
Publicar un comentario