viernes, 28 de enero de 2011

Esa parte de mí

Esa parte de mí que emana luz... Es la pureza la fuente de esa belleza, la ingenuidad el origen de ese fulgor. Es el amor la raíz de tanta vida.

Si vuelvo la vista atrás, y cabalgo entre los miles de recuerdos que se acumulan en el pasar de los días. Veo alegrías, tristezas, encuentros y desencuentros, nostalgia, dolor,sonrisas, caricias, sueños,ilusiones... Son tantos los momentos, los granos de arena que llevo sobre mi alma, las personas que al pasar dejaron huella...Y al mirar el reflejo de mis ojos, parecen muchos los momentos vividos, agotadas las sorpresas por venir. Pero entonces, en mi cielo repleto de estrellas, asoma un brillo diferente a lo demás. Quiero acercarme, quiero tocarlo, descubrirlo..
El camino es largo y duro, está oscuro, todo es nuevo. No puedo ver por donde voy y cuando lo hago no sé como enfrentarme a ello, pero lo afronto. En cada vache me vuelvo más fuerte, sigo adelante. Tengo miedo de no alcanzarlo, de perderlo... Continúo con paso vacilante, me tiemblan las manos, en realidad tiemblo entera. Avanzo hacia lo desconocido. Y todo lo demás, ese universo donde cada estrella es un recuerdo, un sentimiento, algo aprendido...se vuelve insustancial.
Con cada paso noto el tiempo que se escapa, siento mi cuerpo cambiar, transformo el miedo en ilusión. A veces llueve en mi alma. Pero me acerco,comienzo a divisar fragmentos del enigma.Seco los charcos de la lluvia, dejo que el sol me caliente. Disfruto del camino.
Sé que queda poco, estoy cansada, todo en mí se ha transformado. El temor y la ilusión se han dado de la mano, se han hecho fuertes, se han hecho uno. Tengo ganas de correr, pero por mucho que lo haga el tiempo no se acorta, ni tampoco la distancia. Así que espero.
Llega el último momento. Duele, duele mucho. Él está ahí, apoyándome, dándome la mano; desearía traspasarme su fuerza, soportar conmigo el dolor... Pero no puede, no es más que un espectador.
Ya no tengo miedo, estoy cansada, agotada, se que el tiempo llega a su final mas no tengo fuerza, no tengo fuerza.
Silencio... todo se queda en silencio. Ya acabó.
El dolor se ha desvanecido,ahora todo lo llena la calma, estoy tranquila,serena.
Te siento llorar, tu piel roza con la mía... y lloró pero esta vez no me importa que la lluvia lo moje todo.
No eres una estrella en el universo de mi vida, eres un agujero negro, que lo absorbe todo y a su vez lo llena.
Ya no hay miedo, no hay dolor ... Plenitud, plenitud...
Aun no acabas de llegar y me has enseñado algo nuevo, ahora sé lo que es amor.

2 comentarios:

JC dijo...

Bonitas palabras, cuando te pones te quedas sola!!
Eso si, esa tipografáa no se lee muy bien...

Anónimo dijo...

Precioso escrito Samia...me ha encantado cómo has plasmado algo tan hermoso como es la llegada de tu pequeña....Gracias por compartirlo con nosotros!!
Muchos besos, Irene